Escribir #literatura para niños desde India...

#FIL

Madhu Pant se ha presentado en diversas actividades durante la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2019, compartiendo así su experiencia en diversos proyectos educativos y literarios, desde los cuales ha buscado producir libros no necesariamente didácticos, sino que generen diversión y un efecto esencial en los niños y niñas: sentir que ellos son los personajes protagónicos tanto de las historias escritas en tales libros, como también dentro de sus propias vidas, a nivel individual y social. 

A continuación presentamos la conversación sostenida con la ex directora del National Bal Bhavan, entidad en donde inició muchos programas innovadores y creativos, como el prestigioso Proyecto Bal Shree, la Conferencia Nacional de Jóvenes Ambientalistas, el Encuentro Literario Nacional, la producción de una revista (Akkad Bakker), el boletín informativo basado en el medio ambiente Sulakshya e innovadores programas de formación de docentes. 

Madhu Pant ha sido reconocida en su país por difundir la ciencia y la tecnología entre la población infantil, lo cual le llevó a ser merecedora del Premio Nacional del Departamento de Ciencia y Tecnología, otorgado por el gobierno de la India.

Escribir literatura infantil sin pensar que son “niños”

—Usted encabeza un proyecto que intenta difundir cierta concientización en los niños acerca de su papel central dentro de sus propias vidas, ¿de dónde surge esta inquietud en usted?
—El niño es la fundación de la vida, los niños son las semillas que después serán los árboles; es nuestra responsabilidad moral y ética dar a esas semillas un buen sol, buen fertilizante y mucho cariño. El niño en sí mismo tiene una semilla que en hindi se llama Samskaras, que sería algo cercano a las tendencias de los valores, ¿cómo despertamos esa posibilidad con la que nace cada niño? Es la responsabilidad de los maestros, de los papás y de toda la sociedad.
 
—Me parece que es un proceso de doble movimiento: desmontar y crear algo inédito...
—Primero viene desde la sociedad, en India decimos "Niño-dios", pues todo infante nace con esa posiilidad de convertirse en dios...él no tiene ni un mal pensamiento, tampoco envidia ni hostilidad, no nacen con eso. El niño simplemente hará lo que percibe en la sociedad, entonces si percibe cosas buenas en la familia, en la escuela y la sociedad, se volverá un ciudadano responsable. Usted sabe que existe una tercera ley de Newton: "A cada acción le corresponde una reacción igual..."
"Entonces aunque no lo eduquemos, ya no hará falta porque solamente con percibir las cosas buenas que se hacen en la sociedad, el niño lo imitará".
  
—¿A través de cuáles herramientas literarias el niño logrará este proceso?
—Un niño logrará su desarrollo absoluto cuando se despierte su creatividad, cuando tenga pensamientos positivos y sienta la responsabilidad; a través de la literatura podemos sembrar y cosechar esa semilla de la conciencia misma. Y los valores que están desapareciendo, eso también podría disminuir.

Paulo Freire e India

—En América latina tenemos a un pensador llamado Paulo Freire, encuentro puntos de vinculación entre él y la propuesta que usted nos está presentando en esta FIL 2019.
—Cuando queremos escribir algo para los niños, les decimos "tú piensa libremente y dime todas tus curiosidades", los temás que queremos abordar vienen a través de ellos. Aunque piensen en "cosas equivocadas", no hay problema, pues es una libertad completa de expresarse y de pensar. ¡Que juegue...es my necesario! Que el niño piense libremente es lo más importante, sin etiquetarlo. Después de esa conversación con los niños, sacamos cosas positivas, por ejemplo, puedo citar un caso:
"Un niño dijo que quería escribir poesía sobre la boda de una aguja, el poema fue así: los papás de la aguja son tijera-mamá y cuchillo-papá; la aguja les dijo "me quiero casar porque estoy tan triste que ya ni siquiero tengo peso", los papás comenzaron a buscar un marido para aguja, para que ella nunca debiera trabajar. Entonces la tijera trajo a un tenedor, y el cuchillo a una tela, y los dos pelearon: la aguja dijo entonces, "papás, no se peleen, estoy enamorada del hilo, porque él se me acercó y ya estoy entrelazada con él". 

—Eso es poético...
—Un niño solamente dijo una palabra y una frase, de ahí obtuvo esa idea y el mensaje: no hace falta pelear. Tijeras y cuchillo no necesitan pelear, porque la decisión es del niño. 

—La literatura entonces sería una herramienta para construir igualdad y paz en el mundo...
—Lo es, pero hace falta que los escritores retomen esos temas; pero no de manera didáctica sino de modo divertido. 

—En este caso, el niño no es un sujeto pasivo sino totalmente activo en el proceso...
—El niño participa, es el personaje principal y él "escribe" de alguna manera.

Colonialismo y literatura

Ante sociedades aparentemente distintas entre sí, pero con puntos de encuentro y procesos históricos en cierto modo similares, cuestionamos a la gestora cultura acerca de cómo un tema como el colonialismo estorba u obstaculiza los procesos de generación de literatura infantil. 

—Encuentro un vínculo entre la sociedad de la India y la sociedad mexicana, puntualmente me refiero al colonialismo. ¿Esto ha tenido algún peso en cuanto a la producción de literatura dirigida hacia los niños?
—Sigue siendo el mismo sistema educativo en comparación con el que emplearon los ingleses en la India; en mi opinión deben haber algunas transformaciones radicales en mi país. Esa libertad de hacer cualquier pregunta, no imponer sobre los niños...eso es muy importante. Y que todos los temas sean integrados, pues el niño no ve clasificadas las cosas, lo mira todo de manera global. Hace falta preparar un sistema para que todas las asignaturas sean integradas. 

—La Escuela de Estudios Subalternos de la India, específicamente Gayatri Spivak en 1988 escribió un texto importante intitulado: "¿Puede hablar el subalterno?"; pareciera que 30 años después este proyecto afirma que es posible que el subalterno-niño tenga una voz propia.
—Es lamentable, también es de preocuparse y hace falta trabajar sobre el tema para que los marginalizados tengan voz... 

—Finalmente, ¿cuál es el principal mensaje que este proyecto literario puede darle al ciudadano mexicano?
—Lo más importante es que no tratemos a los niños pensando "son niños...", y que exista una transparencia entre nosotros y ellos; si el niño pregunta algo y no sé la respuesta, no es necesario decir "¡cállate!": primero diga, "no sé la respuesta a tu pregunta pero juntos podemos encontrarla". La honestidad es importante. Y que les proveamos un ambiente lleno de felicidad, que estudiar no les parezca una carga: debemos darles todas las oportunidades para expresarse".






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