[Tras la Verdad] Abrazos y no balazos alienta al criminal a delinquir

Otra masacre cometida por la delincuencia organizada. Ahora acaecida en Chihuahua, en donde perdieron la vida 9 integrantes de una familia, crimen que deja en claro el rotundo fracaso de la política de contención criminal que viene aplicando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, durante 11 meses de su gobierno.

El Presidente de la República ha reiterado hasta el cansancio, que no perseguirá por medio de la violencia a la delincuencia organizada, de ahí que los delincuentes puedan actuar con brutal impunidad. Asesinar a personas inocentes, niños entre ellos, obliga a cambiar la mecánica de combate al crimen, sobre todo al organizado.

Dado que los integrantes de la familia asesinada son considerados más norteamericanos que mexicanos, el mismo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, ofreció a López Obrador, ayudarle a combatir a las bandas delincuenciales, para ello permitir la entrada de soldados norteamericanos para acabar de una vez por todas, con la brutal e irracional violencia con que actúan los delincuentes; López, sin embargo desdeñó la ayuda y simplemente se concretó a decir: “le agradecemos mucho al presidente Trump y a cualquier gobierno extranjero que quiera ayudar y cooperar, pero en estos casos nosotros tenemos que actuar con independencia, de acuerdo a la Constitución”. Mientras que Trump dijo lo siguiente: “este es el momento para que México, con ayuda de Estados Unidos, libre una guerra contra los cárteles de la droga y los borre de la faz de la tierra”.

Sin embargo, López sigue empecinado en no actuar en contra de de los bárbaros delincuentes. En este caso (una vez más), de forma ridícula el Presidente envió el pésame a la familia de los LeBarón, quienes perdieron 9 miembros de su familia (de forma brutal, asesinados y quemados hasta dejar cenizas de sus cuerpos), por medio de Trump. El simplismo presidencial. El gobernador panista Javier Corral Jurado, guardado silencio al respecto, quien 10 horas después de los sucesos entró en acción. Según los antecedentes, ya antes habían sido asesinados 2 miembros de la familia LeBarón, quienes fueron secuestrados por no acceder a la entrega de dinero. Ahora masacran a 9 inocentes, la mayoría de ellos menores de edad.

Las masacres cometidas durante este gobierno, literalmente son permitidas y alentadas por la inoperancia e ineptitud de quienes están a cargo de combatir, de frente, a los criminales que actúan como terroristas. De antemano la “batalla la tiene perdida el gobierno de la 4T”.

La desfachatez presidencial sin límites. En la conferencia mañanera de este martes dijo: “Ya tenemos resultados, ya se ha podido detener la escalada de violencia, el ascenso de cómo iba creciendo la incidencia delictiva, cómo hemos estabilizado primero, y yo espero que empecemos a disminuir la incidencia delictiva”.

Declaraciones muy parecidas a lo que sucedió en Michoacán, cuando la delincuencia organizada masacró a 14 policías, entonces tanto López como Durazo, refirieron a un “punto de inflexión” en la comisión de los delitos de homicidios violentos, aseguraron que van la baja. Unos cuantos días después, la delincuencia ejecuta otra masacre, ahora en agravio de la población civil (han ejecutados muchas más), en donde asesinan a 9 personas y nada pasa, recordemos las palabras de la misma Secretaria de Gobernación: eso es cosa de todos los días. ¡Gobierno de cínicos!

Ahora bien, lo sucedido en Chihuahua no fue cualquier cosa, 9 norteamericanos fueron masacrados. De ahí que, por órdenes del Presidente, los miembros del gabinete de seguridad se trasladaron de inmediato hasta aquella localidad para enterarse personalmente, para saber qué fue lo que sucedió y cuáles serán las acciones a seguir, EU lo exige; un senador estadounidense, derivado del multihomicidio, expresó su preocupación de estar próximos a un “Estado fallido en México”. ¡Y cómo no! En esta ocasión los asesinados son de nacionalidad norteamericana, por esa poderosa razón el mismo Trump, ofreció el apoyo al gobierno de López, para “borrar de la faz de la tierra” a los miembros de la delincuencia organizada. ¿Cómo hacerlo? Como lo sugirió el mismo Trum, combatiendo de frente, con inteligencia, con estrategia y, sobre todo, con armamento.

Los delincuentes no dejarán las armas por una “beca”, es lo que ofrece López a los delincuentes a cambio de dejar las armas. Presidente, esos piensan y actúan de manera diferente, son mercenarios y lucran con el vicio, con el dolora de la gente, negocio por el cual obtienen cantidades multimillonarias en dólares; además, se trata de verdaderas mafias cuyo poderío económico y de fuerza doblega a cualquiera, ahí está el “culiacanazo”, el mismo gobierno, por orden presidencial, se vio en la obligación de dejar en libertad a Ovidio Guzmán para “evitar derramamiento de sangre. Esa fue la justificación a la ineptitud mostrada por las fuerzas de seguridad pública. López Obrador no ha entendido, no quiere entender que trata con personas irracionales, ¿o acaso les debe algo?

Quiero pensar que López Obrador no les debe nada, mas sus acciones son tremendamente sospechosas. Además de incumplir con las obligaciones que le impone la Constitución y leyes secundarias, que son las de proteger a la población por medio de seguridad pública eficaz y eficiente, pero no, el Presidente prefiere la continuación del derramamiento de sangre, antes que doblegar su terquedad. La seguridad fuera de control, gobierna la inseguridad.

Hace meses prometió que en los primeros 6 meses de su gobierno, habría resultados favorables; entonces Durazo dijo que en un año. A unos días de cumplir el primer año de gobierno lopista, ahora pide otra prórroga: un año más; y así se la va llevando el Presidente, no cumple, solo promete y alarga el cumplimiento de sus compromisos, abre la esperanza, de suerte tal que le permite seguir maniobrando con sobrada irresponsabilidad, además de continuar echando culpas de todo lo malo que sucede en su gobierno a pasados gobiernos. Y López Obrador, tranquilamente sigue evadiendo su responsabilidad.

Conclusión. El programa de seguridad de Andrés Manuel López para combatir la inseguridad que trae azolado a todo el país, ha sido y sigue siendo un rotundo fracaso. Continúan las masacres, no hay punto de inflexión a la baja en materia de delitos; ahora se suma la presión de Donald Trump, para que de verdad haya un combate en serio en contra de (principalmente) la delincuencia organizada. La terquedad presidencial se impone, lo que hace presumir que las cosas pueden empeorar, envalentonados los delincuentes, arrecian sus ataques a la población, ahora emplean el “terrorismo civil”, en contra de la desprotegida sociedad mexicana. El colmo, el Presidente ha pedido un año más para acabar con lo que prometió terminar hace 6 meses.







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