En un giro inesperado que promete aliviar la presión sobre los mercados energéticos globales, el gobierno de Irán anunció la reapertura completa del estrecho de Ormuz para el tránsito de buques comerciales.
Esta medida, confirmada por el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araghchi, surge tras el establecimiento de una tregua de 10 días en el Líbano, mediada en Washington.
El estrecho de Ormuz es considerado la arteria más vital para el comercio de petróleo a nivel mundial. Su bloqueo, iniciado el pasado 28 de febrero, fue una respuesta de Teherán a las tensiones con la coalición liderada por Estados Unidos e Israel. Tras semanas de incertidumbre y volatilidad en los precios del crudo, la reactivación de esta ruta marítima representa un alivio estratégico.
Según las autoridades iraníes, el paso permanecerá abierto mientras se mantenga el alto el fuego y la tregua de diez días anunciada recientemente por la administración de Donald Trump. No obstante, la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de Irán ha precisado que el tránsito se realizará bajo una “ruta coordinada” específica.
A pesar de la apertura, el clima en la región sigue siendo de cautela extrema. El viceministro Saeed Khatibzadeh aclaró desde Turquía que si bien celebran el cese de hostilidades, Irán rechaza soluciones temporales y exige un acuerdo definitivo que garantice la paz en todo Oriente Medio, incluyendo zonas críticas como el mar Rojo.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que sus fuerzas permanecen en alerta máxima. La instrucción es clara: cualquier incumplimiento de los términos de la tregua por parte de fuerzas extranjeras provocaría una respuesta inmediata y contundente.
