La diputada federal y coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano en Querétaro, Laura Ballesteros Mancilla; el coordinador municipal de Movimiento Ciudadano en Querétaro, Armando Rivera Castillejos; y la diputada local Tere Calzada Rovirosa presentaron una solicitud formal para reconocer como patrimonio natural del Estado y sujeto de derechos al ecosistema urbano y corredor de infraestructura verde conformado por Parque Alcanfores, Las Hadas, El Tepe y el entorno de La Corregidora, ante las posibles afectaciones relacionadas con las obras del Tren México-Querétaro.
La solicitud plantea que la protección ambiental no se limite a contabilizar árboles de manera individual, sino que se reconozca a la zona como un ecosistema conectado, integrado por arbolado, suelo, vegetación, fauna y servicios ambientales que contribuyen al equilibrio ecológico y al bienestar de quienes habitan la ciudad.
Durante la presentación, Ballesteros advirtió que actualmente no existe información pública suficiente que permita conocer con certeza cuántos ejemplares serán removidos, trasplantados o afectados por las obras. De acuerdo con lo expuesto durante el encuentro y recogido por medios locales, el conteo realizado por ciudadanos supera los 200 árboles, aunque todavía no existe un censo oficial público e individualizado que permita dimensionar las posibles afectaciones.

“Hoy por hoy, los activistas y vecinos no tienen idea de cuántos árboles van a remover o afectar porque no lo han hecho público”, señaló Ballesteros durante la presentación.
La legisladora federal explicó que el primer paso debe ser delimitar y proteger el ecosistema urbano, contar con información precisa sobre su arbolado y, a partir de ello, determinar las medidas necesarias para reducir las afectaciones relacionadas con el proyecto ferroviario.
Entre las peticiones se encuentra la elaboración urgente de un censo e inventario técnico y georreferenciado del arbolado, en el que cada ejemplar sea identificado por especie, coordenadas, dimensiones, estado fitosanitario, valor ecológico y su relación con el derecho de vía y el destino proyectado.

Asimismo, se solicita que, mientras se lleva a cabo la valoración técnica y jurídica, se implementen medidas preventivas para evitar tala, trasplante, poda severa, corte de raíces, compactación, excavación o cualquier otra intervención capaz de provocar daños irreversibles en los ejemplares arbóreos y en la estructura ecológica del ecosistema.
La petición también busca que el corredor sea reconocido como sujeto de derechos para efectos de su protección, conservación, restauración y tutela ambiental, incluyendo su derecho a existir y persistir; mantener y regenerar sus ciclos y funciones ecológicas; conservar su biodiversidad y conectividad; ser protegido frente a la fragmentación y el daño irreversible; y ser restaurado integralmente cuando se produzca algún deterioro.
Por su parte, Armando Rivera señaló la importancia de que las autoridades locales asuman también sus responsabilidades en la protección de la vegetación urbana y que exista transparencia respecto de las intervenciones previstas en las colonias involucradas en el proyecto ferroviario.

La solicitud plantea además establecer mecanismos de coordinación con Semarnat, Profepa, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado, la Secretaría de la Defensa Nacional, el municipio de Querétaro y las demás autoridades competentes, con el objetivo de garantizar una protección integral del ecosistema frente a las obras del Tren México-Querétaro.
También se propone establecer un mecanismo de custodia, seguimiento y representación administrativa del ecosistema, con participación de autoridades ambientales, instituciones académicas y representantes de la comunidad, para vigilar el cumplimiento de las medidas de protección y restauración.
Movimiento Ciudadano señaló que el desarrollo de infraestructura y la protección ambiental no son objetivos incompatibles, por lo que las obras pueden avanzar dentro del marco jurídico y ambiental siempre que exista información pública suficiente, prevención de daños y decisiones sustentadas técnicamente.

La solicitud parte de una premisa central: los árboles de Alcanfores, Las Hadas, El Tepe y La Corregidora no son ejemplares aislados ni elementos reemplazables, sino parte de un ecosistema urbano cuya conectividad permite la regulación térmica, infiltración del agua, estabilidad del suelo, conservación del hábitat y continuidad de distintos servicios ambientales.
“Primero la protección y la delimitación del área como ecosistema urbano protegido y después que hagan los cambios de trazos que tengan que hacer”, expresó Ballesteros durante la presentación.
Con esta acción, Laura Ballesteros, Armando Rivera y Tere Calzada plantearon que las decisiones relacionadas con las obras del Tren México-Querétaro deben realizarse con transparencia, información ambiental suficiente y participación de la comunidad, poniendo al centro la conservación del patrimonio natural de Querétaro y evitando que cualquier afectación al ecosistema resulte irreversible.
