
Morena, en el gobierno federal con Claudia Sheinbaum, es el poder absoluto en el país; lo comparte con su aliado el Partido Verde Ecologista de México. Y llega a permear a Querétaro esa equitativa relación.
2025 termina con una presidenta de México empoderada, y el 26 inicia igual, con el poder absoluto en el país de Claudia Sheinbaum y Morena, un tema que debe de ocupar y preocupar a los mexicanos, en el caso particular, a los queretanos.
2026 es un año electoral, no de elecciones, sino de decisiones: de los partidos políticos, del gobierno en sus tres niveles, de los tres poderes que conforman la República.
2026 inicia con el control del país, con el poder absoluto de la 4T, que tiene en sus manos la Presidencia de la República, las cámaras de senadores y diputados federales, el Poder Judicial —es decir, la Suprema Corte de Justicia de la Nación—, la mayoría de las gubernaturas, 23 estados, la mayoría de las legislaturas estatales, la Fiscalía General de la República, y párele de contar.
A pesar de tener en sus manos un poder absoluto, hay claroscuros en la gobernanza de Morena en el país. Podemos iniciar reconociendo, como lo hizo Forbes la semana pasada, que Claudia Sheinbaum está empoderada, una de las 5 mujeres con más poder en el mundo.
Junto con su partido, Morena, tiene amplia popularidad, principalmente a dos cosas: los programas sociales que impulsó Andrés Manuel López Obrador y que Sheinbaum complementó ahora con la beca “Rita Cetina” y la pensión para mujeres a partir de los 60 años.
Porque los mexicanos han cerrado filas en torno a su presidenta ante los embates de lo Estados Unidos, de Donald Trump; y claro está, porque el PAN y el PRI tienen una larga historia de abuso, impunidad y corrupción que abona a que la 4T concentre el poder.
Pero a pesar de tener el poder absoluto y de gozar de amplia popularidad, la 4T, Sheinbaum, no han podido corregir el rumbo ni cambiar las estructuras del gobierno en donde sigue permeando la corrupción, la opacidad y la ineficiencia.
Casos para mencionar hay muchos, y claro está que los escándalos de corrupción, de violencia y de colusión de las autoridades han minado poco a poco la imagen de “honestidad” que tanto pregonaban los cuatroteístas; la imagen con la que llegó a los gobiernos federal y estatales.
Pero parece que ese deterioro de la imagen no hace que deje de aventajar en las preferencias en la mayoría de los estados del país, 15 de los 17 en donde habrá elecciones en el 27.
Salvo Querétaro y Aguascalientes, donde todo indica que ganaría el PAN, en los demás se da por hecho que Morena —a pesar de los escándalos de corrupción y de la inseguridad, por ejemplo, en Michoacán, Zacatecas, Guerrero, Tabasco— ganaría.
Querétaro, con todo y los cuestionamientos, señalamientos de corrupción que hace Morena al gobierno del estado; con todo y que Morena y sus aliados son mayoría en el Congreso local, aventaja el PAN.
Parece que los aspirantes de las guindas no crecen, se han estancado, a tal grado que cada mes la dirigenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, les recuerda que van abajo en las preferencias, y no hacen caso.
Salvo Ricardo Astudillo, que cierra el 2025 a tambor batiente; que controla su partido con la complacencia de la dirigencia nacional; que ha ampliado sus estructuras porque sabe que si bien es cierto la decisión de la candidatura a gobernador se va a dar entre las dirigencias nacionales, en Palacio Nacional, también sabe que él es quien decide quiénes van en las presidencias municipales, las diputaciones locales. Sabe que es factor activo de la alianza de la 4T.
El poder absoluto de la 4T alcanza a Querétaro y los morenos locales se podrían llevar varias sorpresas, porque el poder absoluto es en parte compartido con el PVEM, que en el 27 va en alianza con Morena; eso lo sabe Astudillo.
Mientras Astudillo construye su destino —con o sin Morena—, los aspirantes guindas, en lugar de ponerse a trabajar en serio la calle, andan en modo Navidad repartiendo dulces y “aguinaldos”; prefieren hacer cenas o posadas de unidad, como la senadora Beatriz Robles; prefieren tomarse la foto con Claudia Sheinbaum como lo hizo un diputado federal; prefieren hacer política de “medios”; prefieren pagar mensajes en los medios tradicionales. Repiten los mismo: salir en “entrevistas a modo”, mandar boletines, declarar de cualquier cosa, asistir a cualquier evento que los inviten, se prestan gratis para eso, pero no tienen una conducción política que los posicione. No hay liderazgo en Morena Querétaro.
A pesar de que en la entidad Morena hace todo lo posible por no ganar, divididos esperan el “dedazo” de Palacio Nacional, mientras su partido a nivel nacional, a pesar de los escándalos en los que están metidos los morenos, sigue avanzando.
Dejando de lado a Querétaro —aunque también aplicaría aquí, pero para Morena— la pregunta es: ¿A qué se debe que la imagen de los partidos de oposición —PAN, PRI, MC— sea aún peor que la de Morena y sus escándalos de corrupción? ¿A qué se debe que no muestren poder de convocatoria para atraer nuevos simpatizantes?
Son preguntas para la oposición en el país, para el PAN y PRI, pero igual son para Morena y el PVEM en la entidad.
Los leo.

![[Me Lleva el Diablo] Morena, su aliado PVEM y Claudia Sheinbaum, el poder absoluto; Querétaro para el PAN](https://www.elcantodelosgrillos.mx/wp-content/uploads/2025/08/GUILLEN.jpg)